Mochilas de ilusiones en 'Los Palancares'
El grupo scout Miguel Fenollera de Albacete vivió su primer campamento de verano que se realizó del 23 al 28 de junio en el campamento de “Los Palancares” en un precioso paraje natural
Con la mochila cargada de ilusión partimos en autobús desde la escuela de Arte, el martes 23 de
Junio a las 8:00 de la mañana.
Llegamos y nos instalamos en las cabañas que iban a ser nuestra casa durante los seis días
que duraría el campamento. Montamos nuestro patio de banderas donde todos los días nos daríamos los
buenos días y las buenas tardes.
Las cabañas eran muy “chulas” y confortables…
Uno de los días hicimos un Taller de Cocina e hicimos un postre TERRORÍFICO.
¡Nos vestimos de cocineros, con gorros y todo!
Dos magdalenas cubiertas de chocolate hacían de ataúdes, la tierra era polvo de galleta, los
fantasmas con pan de molde cubierto de queso de untar…uhmmm ¡qué rico estaba!
El día del Indio fue muy divertido. Formamos dos tribus que tuvieron que organizarse, crear
su grito de guerra y su danza de invocación para los espíritus. Como veréis ¡todos hicimos el
Indio!...
Todo comenzó con una emboscada que nos realizaron los indios al principio de la mañana cuando
Akela nos conducía hacia el bosque. Después nos dividimos en dos tribus y realizamos varios juegos.
En uno de ellos tuvimos que rescatar a la princesa india que había sido raptada por un guerrero
indio de la otra tribu. Un espíritu maligno nos acechaba para castigarnos, y el hechicero de la
tribu nos curaba – siempre después de superar una pequeña prueba -.
Por las noches hacíamos juegos que fueron muy divertidos: El stalking, un juego de acecho que
les gusta mucho a los lobatos; el “juego de los dos magos” también disfrutaron mucho; y quizá la
estrella fue el juego de Shere-Khan y Raksha que les gustó muchísimo a todos los lobatos.
Cada noche escuchábamos un cuento (o dos si se habían portado bien, como ocurrió durante casi
todos los días) que nos leían los viejos lobos mientras los muchachos, como buenos lobatos
escuchaban con mucha atención.
Realizamos varios talleres, como el de la máscara de lobo y el de la serpiente KAA y además
hicimos una ruta de ocho kilómetros el viernes para ver Las Torcas, un sitio muy bonito.
Todos los días cantábamos “Amigo tu vendrás” en los Buenos días y el “Junto a ti al caer de
la tarde” en las buenas tardes.
Los lobatos tuvieron que aprender la Ley de la Manada, el lema del Lobato y las Máximas de
Baloo.
Además, las seisenas Azul y Amarilla tenían un campeonato para ver cuál era la mejor a lo
largo del campamento. Ganó por muy poco la seisena Amarilla que formaban Jorge, Javi, Mónica, Juan
y José.
Cada día evaluábamos si conseguíamos ciertos objetivos como conocer las máximas de Baloo y la
Ley de la manada, cuidar la naturaleza, guardar silencio por las noche.
Para marcar los objetivos utilizábamos un rombo azul que significaba “objetivo conseguido”,
en rojo era “PLOFF, ¡hay que mejorar! No conseguido” y el circulo amarillo era puntuación regular.
Varios lobatos consiguieron su piel de lobo ¡qué alegría para toda la manada!
Y el último día se realizó la ceremonia de promesas y recibieron su promesa de lobato.
La noche anterior el consejo de Roca de la manada Seeonee decidió sobre los lobatos que
habían pedido la promesa, y hablaron para decidir si estaban preparados para asumir un compromiso
tan importante. Los lobatos se comprometían diciendo su promesa ante la bandera Scout mundial:
“Prometo hacer lo mejor, por cumplir la ley de la manada,
ser amigo de todas las personas y hacer cada día una buena acción”
Y así los primeros lobatos del grupo Scout Miguel Fenollera se incorporaban a la Manada
Seeonee, de la misma manera que Mowgli lo hizo cuando siendo un bebé, Baloo habló a su favor ante
los lobos y Bagheera pagó con un toro recién cazado, para que el muchacho fuese aceptado por la
manada que Akela dirigía en aquellos tiempos en la selva.
Agradecemos la colaboración de Javier López-Fando



