Cala del Pilar
Ciutadella-Menorca
Os queremos proponer un lugar refrescante. Va llegando el verano y tenemos que pensar en rutas que nos permitan darnos un chapuzón al final del camino.
La Cala del Pilar de Menora es uno de estos sitios. Una cala virgen alejada del mundanal ruido donde después de una larga caminata podemos descansar y encontrarnos en armonía con la naturaleza.
Bosque y playa se unen para dejar en la retina del visitante una imagen única. Las aguas cristalinas y el disfrute del silencio son las mejores marcas de una cala que se vende por sí sola.
Aquí tenéis un ejemplo de ruta para que disfrutéis del litoral menorquí:
De cala Pilar a cala Morell (12,5 km)
Del Pla de Mar —también conocido como de Alfurinet— el camino se interna hacia el interior para esquivar sa Falconera. El camino discurre entre una vegetación espesa de brezo, pinar y chaparral, pasando por la Font de sa Teula y las cuevas del Amo en Marc. Pasando por las casas de Algaiarens se llega a la playa des Tancats, la mayor de las de la Vall. Vale la pena hacer una parada para recorrer las playas de la Vall, la des Bot y la des Tancats. La Vall es una bahía ancha, comprendida entre la punta Roja, a levante, y la punta de Curniola, a poniente. En la playa des Bot desemboca un torrente que forma una vegetación típica de pantanales. Pero uno de los elementos más interesantes de las playas de Algaiarens son las formaciones dunares, muy bien conservadas.
Continuamos el camino hacia la cala de ses Fontanelles, que en realidad es un pequeño puerto que se convierte en un refugio excelente para las barcas de pesca. El camino, que aquí es muy estrecho y bordea la costa, nos conducirá hacia el guijarral de Biniatram. Un camino carretero que se interna hacia el interior nos lleva por tierras de Curniola hacia cala Morell. Antes de llegar a la urbanización podemos observar los restos de un horno de cal, en estado ruinoso.
Llegados a cala Morell hay que hacer dos visitas obligadas. La primera a la misma cala, para observar la falla —en la parte oriental— que separa las dos zonas geológicas de Menorca. La segunda, a la necrópolis rupestre situada sobre el canalón que da acceso a la cala. Se trata de un conjunto de cuevas de diversa tipología y cronología, aunque la mayor parte son de la Edad del Hierro. Todas son artificiales, y algunas de grandes dimensiones. Eran cuevas de enterramiento de las comunidades talayóticas que vivían en los alrededores. Hay que destacar la decoración orientalizante de la fachada de una de las cuevas y el pilar situado en el interior de otra, que presenta un capitel esculpido con forma de cuernos de toro.
Referencias



