Millones de personas sufren abusos por la falta de justicia global
A pesar de que 2009 fue un año histórico para la justicia internacional, la política del poder está agravando la brecha abierta por los gobiernos en la justicia global, ha afirmado Amnistía Internacional en su valoración anual
En la presentación del Informe 2010 de
Amnistía Internacional
:
"El estado de los derechos humanos en el mundo", que documenta abusos en 159 países, la
organización ha afirmado que gobiernos poderosos están bloqueando los avances en la justicia
internacional al actuar por encima de la ley con respecto a los derechos humanos, proteger a sus
aliados frente a las críticas, y tomar medidas sólo cuando les conviene políticamente.
“En la brecha abierta por los gobiernos en la justicia global prosperan la represión y la
injusticia, y millones de personas se ven condenadas a abusos, opresión y pobreza”, ha afirmado
Claudio Cordone, secretario general interino de Amnistía Internacional.
“Los gobiernos deben garantizar que nadie está por encima de la ley y que toda persona tiene
acceso a la justicia por todas las violaciones de derechos humanos. Mientras los gobiernos sigan
subordinando la justicia a los intereses políticos, la mayor parte de la humanidad seguirá viviendo
con miedo y sufriendo necesidades.”
Amnistía Internacional
ha pedido a los gobiernos que garanticen la rendición de cuentas por sus propias acciones,
ratifiquen el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y garanticen que los crímenes de
derecho internacional pueden ser enjuiciados en cualquier lugar del mundo.
También ha afirmado que los Estados que reclaman el liderazgo global, como los del G-20, son
especialmente responsables de dar ejemplo.
La orden de detención dictada en 2009 por la Corte Penal Internacional contra el presidente
de
Sudán, Omar Hassan Al Bashir, por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra marcó un
hito, al demostrar que ni siquiera los jefes de Estado en activo están por encima de la ley.
Sin embargo, la negativa de la Unión Africana a colaborar, a pesar de la pesadilla de violencia
que han sufrido cientos de miles de personas en
Darfur, constituyó un crudo ejemplo del fracaso de los gobiernos a la hora de dar prioridad
a la justicia frente a la política.
La parálisis del Consejo de Derechos Humanos de la ONU con respecto a Sri Lanka, a pesar de
los graves abusos –entre ellos posibles crímenes de guerra– cometidos por fuerzas gubernamentales y
por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, también dio testimonio de la incapacidad de la
comunidad internacional para actuar cuando se la necesita.
Entretanto,
Israel y Hamás siguen haciendo caso omiso de las recomendaciones del informe Goldstone del
Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que pedían rendición de cuentas por el conflicto de Gaza.
La brecha abierta por los gobiernos en la justicia hace que se mantenga una perversa red de
represión en todo el mundo. Las investigaciones de Amnistía Internacional registran casos de
tortura y otros malos tratos en al menos 111 países; juicios injustos, en al menos 55;
restricciones a la libertad de expresión, en no menos de 96, y presos de conciencia encarcelados,
en un mínimo de 48.
Organizaciones y defensores y defensoras de los derechos humanos sufrieron ataques en muchos
países, y los gobiernos les impidieron llevar a cabo su trabajo o no los protegieron.
Puedes seguir leyendo el informe en la
página web de Amnistía Internacional haciendo click aquí



