El concepto “moda sostenible” está al orden del día.

Cada vez somos más conscientes de las necesidades de un modelo de consumo responsable.

Esto, a la vez, lleva a las empresas a transformar sus modelos de negocio y a mejorar las cadenas de suministro para mejorar las condiciones sociales de las fábricas textiles y para reducir el impacto medioambiental de la producción.

Cuando hablamos de moda sostenible no tenemos que pensar sólo en el medio ambiente.

También tenemos que tener presente todas las estrategias de producción con consciencia y justicia social.

La asociación Green Strategy ha identificado siete formas de producción y consumo sostenible desde la visión del productor y del consumidor:

  1. Verde y limpio: producido con consciencia ambiental y respetando el medio ambiente.
  2. De segunda mano y “vintage”: productos de amigos y conocidos.
  3. De alquiler o intercambio: productos alquilados para ocasiones especiales o intercambiados con alguien.
  4. Rehecho, arreglado y reciclado: producto textil rediseñado para que dure más.
  5. Éticamente digno: producto elaborado en condiciones justas.
  6. Fabricado con alta calidad: productos hechos para durar.
  7. Diseño específico bajo petición: productos diseñados o elaborados especialmente bajo pedido del consumidor.

Sería ideal que a cada pieza de ropa producida tuviese en cuenta estos aspectos.

Lamentablemente, este no es el caso.

Por eso, para llegar a este ideal, el camino pasa porque cada uno encuentre su forma de consumo consciente y sostenible que más se adapte a sus posibilidades y preferencias.

Vía NoDustFilms