Imitar es hacer lo que los otros han hecho; crear es hacer algo propio.

Pero ser creativo es expresar lo que uno siente de una manera original, ya que lo que sientes es único e irrepetible, nadie más puede sentirse o pensar exactamente igual que tú ante determinada situación.

Si aprendes a conocer y a reconocer tus sentimientos y emociones frente a las diferentes limitantes, ya sean tuyas o de los demás, podrás entonces expresar lo que sientes, ya sea para conocerte tú o para poder expresarte.

Lo mismo sucede con los niños.

Ellos se encuentran siendo creativos en cada juego que realizan, pero en ocasiones los detenemos o corregimos y bloqueamos su creatividad.

Rosemary Gordon, psicóloga inglesa, indica que “El juego es intrínsecamente esencial para la creatividad, una persona que no sabe jugar está privada al mismo tiempo de la alegría de hacer y crear”.

El desarrollo de la creatividad en el niño es principalmente motor, lo que quiere decir que es por medio del cuerpo y el movimiento.

Piensa en un niño, ¿qué hace?

Seguramente recordarás a un pequeño subir y bajar de un sillón, correr de un lado a otro, dar vueltas sobre su propio cuerpo e incluso trepar encima de ti para realizar algún juego o alcanzar más fácilmente el juguete que desea.

El juego tiene diferentes maneras de practicarse y cada una es única, auténtica y genuina.

El no seguir un patrón establecido de juego permite que el niño se sienta confiado y desarrolle su creatividad.

La creatividad es innata en los niños, pero debe fomentarse o nutrirse para que se potencie.

Para que esto suceda deben estar presentes diversas actitudes por parte de los adultos:

  • Permitirle que se exprese libremente, lo más importante es el proceso que está realizando, no el producto final. Por lo tanto, debéis acompañarlo durante su juego o creación, pero sin interferir.
  • Ser flexible y tolerante con las características individuales de cada niño, todos tenemos diferente ritmo y diferente orden, respeta el de los chavales.
  • Permitidle solucionar problemas, es necesaria la creatividad para encontrar la salida. Probablemente le enseñéis el camino que a vuestro parecer debería seguir, pero quizás él lo hubiera solucionado de diferente manera.
  • Brindadle un espacio seguro y libre de riesgos, donde vosotros solamente lo guiéis o lo acompañéis y los chavales tengan libertad de expresión sin restricciones. Esto les permitirá tener mayor seguridad y confianza en sí mismos. En este espacio específico permitidles expresarse y jugar, mostrándoles que valoráis su creación sin emitir juicios como: “no hagas eso”, “te estás saliendo de la línea” o “para eso no son los cojines”. Su pintura y su movimiento son maneras de comunicarse creativamente; el no criticar le brinda seguridad para seguir desarrollándose.

Brindadle la oportunidad de que realicen creaciones espontáneas con todos los objetos que tiene a su alcance: su cuerpo, pintura, plasticina, música, juegos de construcción y todo lo que se te ocurra.

Recordad que la creatividad es la base para una expresión efectiva más adelante.

¡Es el primer paso!

Vía IniciativaT