Las personas que amamos son pequeños tesoros.

Y, cuando regresamos de campamentos, volvemos con la sensación de que hemos encontrado no una isla con un tesoro, sino un tesoro tan grande como una isla.

Llegamos a casa, descargamos la mochila y con este gesto parece que nos estamos vaciando por dentro: se han acabado los campamentos, ¡oh, no!

Echamos de menos los momentos vividos, las personas con las que hemos estado, las risas, el paisaje, la comida, la sensación de estar felizmente cansados

Bueno, aunque lo parezca, no se acaba el mundo.

Vamos a ver qué podemos hacer para que no sea un drama…

  1. Tómatelo con filosofía y racionaliza: sí, se han acabado los campamentos, pero habrán más, ¿no?
  2. No te recrees en revivir los momentos pasados ni te ancles en el pasado, quédate con esta frase: “qué bien me lo pasé y qué feliz estoy ahora de haber vivido esta experiencia, habrán más como ella”.
  3. Aprovecha que tienes más tiempo libre para plantearte el curso que viene: ¿qué tal participar en algún evento internacional?
  4. Siempre cae la típica cena de “después de campamento”, ¡no te la pierdas!
  5. Has hecho muchas fotos, ¿no? Pon orden a todas estas memorias y selecciona 5 para presentar al concurso MiradaSCout.
  6. Si eres Explorador/a, ¡prepárate para el Camporee 2020!
  7. Propón un proyecto para hacer en tu grupo scout, como por ejemplo pintar las paredes, hacer una limpieza a fondo de todos los rincones…echa un ojo a los proyectos que desde el área de País te proponemos.