Primera consigna: “Planifica tu trabajo y luego trabaja sobre tu plan”.

Ya conoces esta frase, ¿verdad?

Los exámenes están a la vuelta de la esquina, pero aún estás a tiempo de poner un poco de orden en tu agenda.

 

Antes de clavar los codos a la mesa, relájate un poco.

¿Recordáis la típica (pero siempre genial) velada de campamentos que acabáis mirando las estrellas?

Cerrad los ojos e imaginaos por un momento que estáis allí.

Os aseguramos que empezaréis a estudiar mucho más tranquilos y, por tanto, retendréis mucha más información.

 

Estudia en un entorno cómodo y en el que te sientas a gusto.

Si no podéis coger la tienda para aislarse del mundo en medio del monte (cosa que sería ideal), intentad crear una atmósfera favorable.

Una habitación con luz natural, colores claros, despejada de muebles y objetos, con ventilación para que circule el aire…

 

No olvides que, por muy scouts que seamos, al fin y al cabo somos humanos.

Tenemos necesidades básicas.

Comed, dormid, hidrataos… vuestro cuerpo os lo agradecerá.

 

Está comprobado que cuando llevamos más de hora y media con lo mismo, empezamos a perder la concentración en lo que estamos haciendo.

Descansa, tómate respiros, despeja tu mente.

Y, por ejemplo, echad un ojo al Facebook y Twitter de Scouts MSC, remirad por enésima vez las fotos de la última salida con vuestro Grupo Scout, soñad un poco con los campas que os esperan…

Y sí, también puedes visitar el frigorífico de vez en cuando y picar algo.

Sabemos que esto es inevitable.

Además de descansar, os motivaréis y luego emprenderéis el estudio más alegres.

 

Llega el día del examen.

“¿Cómo? ¿Esto también entraba?”.

Horror, sudor fría, cara pálida como la hoja del examen que tienes delante…

No pasa nada, los scouts sonreímos ante las dificultades.

Y lo mejor de todo, es que salimos de ellas con éxito.

¡Muchos ánimos, scouts!

(La suerte no la necesitaréis).