¿Tenéis pensado hacer el Camino de Santiago este verano?

Quizás habéis planeado con vuestro grupo scout o os habéis apuntado al Destination 2015, una experiencia única junto los scouts alemanes.

Sea cual sea vuestro caso, aquí tenéis algunos consejos muy útiles si tenéis pensado recorrer unos cuantos quilómetros…

La preparación física.

El Camino de Santiago no es un paseo exento de dificultades. Es factible para cualquier persona, pero debemos tener en cuenta que el esfuerzo que supone una peregrinación de este tipo.

Es necesaria una buena preparación previa, recorrer a pie centenares de kilómetros día tras día no es trivial.

El peso de la mochila.

Es necesario reducirlo al mínimo posible, intentando que no supere el 10% o 12% de nuestro peso corporal y en ningún caso debe exceder los 10 kg.

Debe evitarse llevar nada ‘por si a caso’.

La disposición del material en la mochila.

Lo más indicado será ir colocando el material en la mochila separado de forma funcional con bolsas de plástico.

También nos resultará más cómodo disponer las cosas de tal forma que siempre tengamos la cantimplora a mano.

 

La alimentación.

El gasto energético es muy superior al de la vida cotidiana y es necesario compensar esta pérdida con una buena alimentación.

Lo más aconsejable es empezar el día con un buen desayuno, a lo largo de la etapa tomar alimentos ligeros y energéticos y hacer el ágape más fuerte al final de día, una vez acabada la etapa y más descansados.

Las primeras etapas.

Deben ser moderadas, tanto en distancia como en ritmo para ir acostumbrando el cuerpo a la nueva vida itinerante.

Hacer 35 ó 40 kilómetros el primer día es fácil; no lo será tanto levantarnos al día siguiente y retomar la marcha.

Por lo tanto, son estos 4 ó 5 primeros días los más delicados, y en los cuales es normal padecer dolores musculares, especialmente en las piernas, espalda y hombros.

Los peligros de la carretera.

Siempre que andemos por carretera o tengamos que cruzar una, debemos hacerlo con mucha precaución.

Hay que tener en cuenta que el peso de la mochila y el cansancio retardan los movimientos en caso de necesitar una reacción rápida.

Además, siempre debemos andar por la izquierda para tener a la vista los coches que circulan más cerca de nosotros y hacerlo cuanto más alejados de la calzada mejor.

 

La señalización.

Todo el recorrido está señalizado con flechas amarillas.

A veces se añade otra simbología según la comunidad autónoma o provincia.

Así pues, es poco frecuente perderse y aún menos en el Camino Francés.

De todos modos, si esto ocurriera, tan solo es necesario un poco de tranquilidad y paciencia hasta reencontrar el camino.

Además, en último extremo, siempre habrá alguna carretera que nos permita llegar al siguiente pueblo.

Objetos de valor.

Afortunadamente, los casos de robos en los albergues son muy poco frecuentes.

De todos modos, y especialmente en los albergues más grandes, es necesario tomar las elementales medidas de seguridad y no dejar olvidados los objetos de valor mientras estamos, por ejemplo, en la ducha o paseando por la población.

También hay la posibilidad, de hecho la más frecuente, de dejarnos alguna cosa olvidada en alguna de las múltiples paradas habituales a lo largo de una etapa (bajo un árbol, en un bar, etc.).

Carga de la batería del móvil.

En los albergues no hay ningún inconveniente en usar los enchufes libres para cargar la batería del móvil.

Dado que el número de enchufes suele ser mucho menor que el número de plazas, debemos hacer un uso racional y no tener el móvil en carga más tiempo del necesario.

Secar el calzado.

Si han quedado empapadas por la lluvia, un pequeño truco para secar las botas por dentro es poner varias hojas arrugadas de periódico bien apretadas.

Con dos o tres veces que repitamos esta operación será suficiente para que el papel absorba toda el agua y las botas nos queden bien secas.

Via Gronze y foto