Hablamos con Andrea Suárez, de 18 años y que vive en Valladolid, donde estudia la carrera de Musicología (Historia y Ciencias de la Música).

Es Rover del Grupo Scout Parquesol, se considera una chica bastante alegre y sobretodo una apasionada de la música y por eso estuvo en el Roverway 2016 animando el encuentro con su música y alegría: fue miembro de la RoverBand.

Este año has participado en el Roverway, dinos una palabra que defina la experiencia, una sola palabra.

Sin duda lo que escogería para reducir el Roverway a una sola palabra sería RoverBand, el estar ahí metida ha marcado un antes y un después en mí, tengo un muy bonito recuerdo de esos días y todo gracias a mis compañeros de la banda y a todos los que disfrutaron con ella.

Y ahora vayamos a los inicios… ¿cómo surgió la idea de participar? ¿hubo debate en el grupo?

Pues la idea de participar en el Roverway estaba bastante clara desde el principio, todos los miembros de nuestra generación queríamos ir, nos lo propusieron nuestros animadores y nos lanzamos a la aventura.

¿Era la primera actividad al extranjero?

Sí, era nuestra primera actividad en el extranjero, aunque mi grupo está metido en un proyecto a nivel europeo con un grupo scout esloveno y otro alemán.

¿Cómo fueron los preparativos, hicisteis algún extrajob?

La verdad es que es ahora es cuando realmente estamos con los extrajobs, no nos pusimos antes.

¿Cómo era “un día en el Roverway”?

Pues mis días en el Roverway eran totalmente diferentes a cualquier rover o ranger porque yo formaba parte del Planning Team al pertenecer a la RoverBand.

Básicamente durante la semana de las rutas, mis días constaban de levantarse a las 8, desayunar, ensayar de 9 a 12, comer, ensayar toda la tarde hasta las 9 que cenábamos, y luego nos reuníamos con el Planning Team y nos íbamos a bailar al Moulin Orange y a tomar alguna bebida caliente al Café de Flore.

Más tarde, cuando vinieron los 5.000 participantes lo único que variaba era que teníamos un poquito más de tiempo libre y que por la noche tocaba divertirse en el escenario animando las ceremonias.

¿Qué tal el tema idiomas… fueron una barrera para hacer amigos? ¿Has conocido a mucha gente?

La verdad es que los idiomas no fueron un obstáculo para mí, manejo bien el francés y el inglés, por lo que pude desenvolverme en todo momento.

Respecto al conocer a mucha gente… la verdad es que yo me movía siempre con la banda y el Planning Team por lo que no tuve la oportunidad de conocer a mucha gente, pero en cuanto podía escaparme un ratillo siempre me iba a conocer a gente.

¿Os encontrasteis con alguna dificultad?

Dificultades imagino que habría pero se supieron llevar con una gran sonrisa.

No me acuerdo de alguna concreta.

¿Tienes alguna anécdota divertida, curiosa, interesante… a explicar?

Anécdotas siempre se recuerdan, eran muy graciosos los juegos que hacíamos después de los meetings, no se me olvidará uno de los momentos claves de cuando empezó el sentimiento Portuñol (nos llevamos muy bien con los portugueses) que todo fue por jugar a un molinillo.

Además, ser una de las vocalistas de la RoverBand da lugar a muchas anécdotas jeje pero la más bonita que recuerdo de allí en el RoverWay, quizá sea la de antes de los conciertos, todos los de la banda hacíamos una técnica de relajación propia de cada uno, era una bonita manera de aprender de otras culturas, pero sobretodo nos reíamos mucho.

¿Qué fue lo que más te gustó del Roverway? ¿Y lo que menos?

Sin duda lo que más me gustó del Roverway fue la mezcla de tantas culturas y el ver que a pesar de todas las diferencias y de las tensiones que hay hoy en día en el mundo, nosotros seguimos luchando por romper esas barreras, y se nota que seguimos creando un mundo mejor.

Las ceremonias eran muy emocionantes, la organización trabajó muy a fondo para hacer llegar los mensajes del escultismo a todos los participantes.

Lo que menos… la verdad es que no encuentro nada, tampoco veo necesario sacarle punta a fallos que son normales o que no se pueden evitar.

Si quieres añadir algo más… ¡adelante!

Sólo quiero agradecer una vez más a la organización por haberme dado la oportunidad de mezclar el escultismo con la música.