Este sábado he dinamizado un taller titulado “Expresión de sentimientos” en el marco de las Jornadas de Marzo del MSC en Madrid.

Ha sido un placer reencontrarme después de tantos años con el escultismo al que dediqué más de diez años de vida y que tantas enseñanzas me aportó.

Quiero compartir las reflexiones que he tenido y que han sido la base para la preparación del taller.

Para empezar a hablar creo que es importante detenerse un poco en los conceptos de sentimientos y emociones.

Ya puestos, también relacionar el trabajo emocional con algunas nuevos avances científicos como la Psicología Positiva, la teoría de las inteligencias múltiples (entre la que se encuentra la inteligencia emocional) y el concepto de inteligencia colectiva.

Para todo ello he preparado una presentación de apoyo a la exposición de estas cuestiones.

Desde el prisma educativo, un elemento previo que debemos plantearnos es para qué expresar las emociones, cuál es el objetivo que perseguimos con ello.

Puede ser desahogarnos, puede ser dar información, ayudar a mejorar una situación o sencillamete compartir.

Siempre tenemos que tener el cuenta qué sentido queremos darle a la hora de gestionar las emociones y en función de ello elegir el momento y la forma en la que hacerlo.

No debemos dar por sentado que expresar es bueno por sí mismo porque no lo es.

Se trata de analizar el contexto y realizar la acción en base a unos objetivos pensados previamente.

¿Qué nos puede ayudar a expresar emociones?

Algunas pistas:

¿Qué siento?

  • Correcta identificación de las emociones y los sentimientos. Es importante saber cuál es el mensaje que queremos transmitir. Incluso si solo es confusión lo que sentimos es importante identificar correctamente lo que nos pasa. Hay mucho trabajo personal en ello pero os animo a poneros en ello. Cuanto más nítido resulte para uno qué es lo que le pasa por dentro, más fácil que el mensaje sea correcto.
  • Crear clima de confianza. Es evidente que todos preferimos compartir nuestra intimidad en marcos de confianza. Hay que intentar que la comunicación emocional se realice en contextos de uno a uno, en el de las personas afectadas, o en ambientes positivos en los que las personas se sientan cómodas para expresar parte de su intimidad. El juego es una herramienta estupenda para generar confianza.
  • Desarrollar la empatía. Hubo una situación que trabajamos en el taller en la que usamos la paradoja, un recurso de imaginación, para hacer ver a un chaval que estaba pasando por una situación vergonzante que conectábamos con su emoción, que nos uníamos a su situación.
  • Usar registros expresivos diferentes como vía de acceso a las emociones. No todos somos grandes oradores. Los niños y los jóvenes (y también muchos adultos) nos expresamos a través de la música, del dibujo, de la escritura, del baile o de otros lenguajes (artísticos). En el taller jugueteamos un poco con la improvisación teatral que también es un buen recurso.

Aquí tenéis también el enlace del documento elaborado como apoyo para la sesión.

Pablo Cueva

Vía Entrenando emociones