Imaginemos que nuestros proyectos y actividades que realizamos de forma cotidiana son pequeñas velas encendidas, siendo la luz del proyecto nuestro compromiso y nuestra acción para transformar nuestro entorno.

La luz que desprende una vela es suficiente para iluminar a aquellos que se encuentran a su alrededor.

Y sólo si la movemos aprovechamos su llama para encender otras velas e iluminar a muchas más personas.

¿Cómo conseguir que nuestra pequeña vela, a la que podemos llamar proyecto o actividad, ilumine a más personas?

Tomemos como ejemplo el reparto de la Luz de la Paz de Belén, potente símbolo de esta voluntad para difundir un mensaje positivo y de esperanza a nuestras comunidades.

Con el reparto de la Luz de la Paz logramos encender muchas velas a partir de un sola.

Así conseguimos, con muchas pequeñas luces, iluminar un espacio y un número de personas mucho mayor.

 

¿Y cómo podemos conseguir repartir la luz de nuestros proyectos a otras personas?

La respuesta es sencilla: compartiendo esta luz.

Si compartimos nuestros proyectos, nuestras actividades, nuestras ideas… la llama de nuestra vela encenderá otras velas apagadas e iluminar a más personas.

Sólo compartiendo vuestro proyecto con otros conseguiréis que éste sea un Proyecto Luminoso.

Permitiréis que otros vean en vuestras acciones la luz que les falta para poder iluminar a las personas de su entorno.

 

¿Habéis hecho un proyecto relacionado con la Luz de la Paz y aún no lo habéis compartido en la página web de la Luz de la Paz de Belén 2012?

¿Tenéis un proyecto reciente del que estáis orgullosos y aún no lo habéis explicado en Mensajeros de la Paz para compartirlo con scouts de todo el mundo?

¡Pues no esperéis más!

Sólo así nuestras pequeñas luces podrán convertirse en potentes faros que iluminen y contribuyan a la construcción de un mundo mejor.

Convertid vuestro proyecto en un Proyecto Luminoso y podréis participar en el próximo “PREMIO PROYECTOS LUMINOSOS”.