Y no una eucaristia normal, metida con calzador, sino celebrada con la satisfacción de que sabemos que Dios está ahí. Preparándola con mucho cariño.

Compartir es algo muy usual en nuestro campamento, pero si algo nos distingue es que compartimos el Pan y Vino Eucaristico, el cuerpo y la Sangre de Jesus Resucitado.

Es difícil muchas veces que los sacerdotes se desplacen al sitio de Campamento, pero hay que hacer un esfuerzo en buscar alguno que vaya (os podéis llevar una sorpresa con la aceptación de los párrocos locales) o, si no, acercarnos al pueblo más cercano y compartir nuestro Karigma.

Sólo en causas excepcionales, reemplazaríamos la Eucaristía por la celebracion de la Palabra. Hay que intentarlo hasta el final.

No nos podemos quedar sin la posibilidad de disfrutar de la presencia viva de Cristo-Eucaristía. Es una de nuestras obligaciones.

Agregamos unas pautas para organizar la eucaristía con jóvenes y niños de una manera atractiva y pedagógica.

La Misa no puede ser para los chicos rutina o mera repetición: debe ser Fiesta, Oración sentida… Y es por eso que hay que prepararla.

¡Cuántas veces nos entristecemos porque los chicos no se concentran en la Eucaristía o bien se levantan a cada rato! Esto no es un problema de ellos sino nuestro: No podemos asimilar nuestra manera adulta de rezar a la de ellos.

Jesús mismo no hubiera hecho eso y nos vuelve a decir: “Dejad que los niños vengan a mí”. Y es allí donde nuestra respuesta debe darse, abriendo las puertas de la Iglesia a todos los chicos y jóvenes.

Los chicos que han vivido en la calle tienen una religiosidad sincrética, cargada de elementos mágicos y de rituales esotéricos: son proclives a la fantasía, ya que su tremendo sufrimiento los ha llevado a un escape constante de la cruda realidad a vivir…

Y es por eso que tenemos que partir desde allí: no siendo tan estrictos con las formalidades, teniéndoles mucha paciencia y no privarlos del banquete de la misa, sólo que no le demos lo que no pueden digerir. Hagámosle la Eucaristía a medida de su capacidad.

Para ello tenemos que aprender a preparar la celebración eucarística y replantearnos todos los esquemas que se alejan de la vitalidad con que el niño y el joven se relacionan con el mundo y desean relacionarse con Dios.

“La preparación debe ser realizada por un grupo, para que la perspectiva, la metodología y el ritmo a través del cual se enfoca la celebración no corresponda a una visión particular, sino que se puedan aunar distintas experiencias, sensibilidades e ideas que hagan más rica la celebración”.

Prepararla no es:

  • Hacer un guión.
  • Buscar una frase para la cartelera.
  • Pensar algo original.
  • Adaptar el Evangelio…
  • Ensayar los cantos
  • Armar la predicación

… Es esto y mucho más.

Prepararla es organizar la Fiesta en honor de Jesús, lo que supone que todo gira en honor del homenajeado, del motivo del homenaje y los invitados.

El chico debe llegar a vivir la Fiesta de la Misa como algo propio porque:

  • Está destinada para él.
  • Dios quiere manifestarse y hablarle.
  • El es responsable en la misma, porque debe responderle.
  • El la necesita para crecer en la fe.
  • Esto se realiza mediante una participación consciente y activa en la misma.

Un sencillo esquema de la celebración de la Eucaristía

  • Rito de entrada
  • Canto de entrada (entrada del sacerdote)
  • Saludos cordiales
  • Acto penitencial
  • Gloria
  • Oración colecta
  • Liturgia de la palabra
  • Primera lectura
  • Salmo responsorial
  • Segunda lectura (Optativa)
  • Evangelio
  • Homilía
  • Profesión de fe
  • Oración de los fieles
  • Liturgia de la Eucaristía
  • Preparación del altar y las ofrendas
  • Oración sobre las ofrendas
  • Canto
  • Plegaria Eucarística
  • Prefacio
  • Santo
  • Consagración
  • Intercesiones
  • La comunión
  • El Padrenuestro
  • Saludo de paz
  • Cordero de Dios
  • Comunión y canto
  • Acción de gracias
  • Oración post comunión
  • Rito de Salida
  • Bendición
  • Despedida
  • Canto final

Pasos a dar:

A. Fijar el objetivo. En cada celebración lo más importante es “qué se celebra”, mientras que “el cómo” se puede variar y adaptar. En el equipo habrá que reflexionar acerca de los que queremos conseguir, cual es la finalidad de la celebración y de cada uno de sus momentos.

El objetivo está dado siempre por la fiesta litúrgica que se celebra y por la Palabra de Dios:

  • Rezar juntos.
  • Analizar las dos lecturas.
  • Tomar sus puntos más importantes.
  • Sacar la idea general para la Misa y su desarrollo.
  • Para ayudarnos a fijar la ida central podemos respondernos algunas preguntas tales como: “¿Qué nos invita a celebrar Jesús?” “¿Qué nos quiere decir Jesús?”
  • La idea central se puede traducir en un “lema” que enmarcará toda la celebración.

B. ¿Cómo conseguir los objetivos? Esta es la pregunta que hacemos luego de fijar el objetivo, para lo cual es fundamental tener una visión de conjunto de la liturgia, de la asamblea y de los recursos humanos de catequista, dirigentes y sacerdotes.

 

1.- Buscar el recurso

¿Qué es un recurso? Podemos decir que recurso es el medio que utilizo para captar la atención de aquel a quien deseo trasmitirle el mensaje.

El recurso es un medio para lograr algo determinado, no un fin. Es un auxiliar que permite remontarme a una realidad más profunda.

Cuando hablamos de captación no nos estamos refiriendo sólo a lo que pueden percibir los chicos a nivel intelectual; en el recurso se involucra toda la persona. Con el recurso se apela a la afectividad, emotividad, memoria, imaginación, sentidos etc.

Con el recurso comprometo en forma significativa al destinatario del mensaje de manera que no se encuentre pasivo frente a la propuesta sino en un intercambio.

Hay diversidad de recursos, lo importante es darle a los chicos el que necesitas, para que puedan poder involucrarse y sentirse interpelados.

Es importante comenzar a mirar la celebración y el objetivo “con ojos de chico”, no con ojos de adulto.

El recurso brota de la contemplación, lo que las cosas me pueden decir y no aparece a simple vista.

Por ejemplo: una rosa puesta en un florero me habla de la belleza y alegría de la creación. Pero también me dice que esa flor fue cortada, sufrió, pero sin embargo sigue alegrando. En la vida podemos ser felices aunque tengamos que sufrir, porque la belleza y la alegría están en el dar. La flor alegra porque se entrega, porque se da.

El fuego nos habla de calor, de luz; pero también nos dice que es unión, calidez, cobijo, reunión, se extiende hacia lo alto y cuanto más se extiende, más ilumina. Los troncos se dejan quemar, se ofrecen silenciosamente para que haya luz. Si no se quemaran no habría ni calor, ni luz, ni reunión.

Recursos varios

  • Recursos gráficos
  • Cartelera
  • Afiche
  • Fotolenguaje
  • Historieta
  • Diario mural
  • Murales
  • Recursos orales
  • Taller de radio (lenguaje radiofónico)
  • Reportajes
  • Cuentos
  • Canciones
  • Recursos audiovisuales
  • Diapositivas, cine y video
  • Recursos corporales
  • Teatralización
  • Dramatización
  • Títeres
  • Teatro de sombras
  • Improvisación

 

2. Elegir el signo

El signo de una Misa no puede reducirse a la cartelera o a la Palabra dicha por el guía o el celebrante. “El signo traduce la idea central en un gesto”.

Puede ser:

  • Para sintetizar a modo experiencial lo celebrado
  • Para expresar un propósito a partir de lo escuchado, en las ofrendas, llevar algo que signifique aquello que ellos quieran realizar
  • Para afianzar una idea
  • Para aterrizar y concretar en su realidad de todos los días aquello que se ha anunciado.
  • “El Signo puede realizarse en cualquier momento de la Misa”.

 

3. Preparar la Cartelera

La cartelera puede utilizarse:

  • Para fijar la idea central: simplemente se coloca la frase que queremos que quede fijada en los chicos.
  • Para desarrollar la homilía. Puede tener: una frase incompleta, un crucigrama, palabras sueltas a ordenar, dibujos desordenados.
  • Para cuestionar a los chicos se puede tener: una frase equivocada, un dibujo, fotos de la realidad que queremos iluminar, una pregunta.
  • Para ilustrar el Evangelio, se puede partir: de un dibujo simple del hecho, de un dibujo simple de la realidad a comentar, de distintas fotos del tema de la Misa o de su aplicación práctica.
  • Para concretar y actualizar la propuesta del Evangelio: armar las conclusiones de la Homilía con palabras que pongan de manifiesto la actitud o valor a conseguir.

 

4. El anuncio de la Palabra de Dios

En este momento, no se trata de agregar nada a la Palabra de Dios, sino de buscar el modo para que esta sea el centro de la atención e interés de los chicos. Posibilidades:

  • Proclamar la Palabra con varios lectores, si es un diálogo o una escena con varios personajes, o si se trata de una lectura muy larga. (Hay que tratar de evitarlas, a menos que sean descriptivas.)
  • Acompañar la proclamación con diapositivas.
  • Acompañar con teatro de sombras.
  • Representar el pasaje de la Escritura.
  • Mientras se lee exhibir en carteles los puntos más sobresalientes.
  • Poner en la cartelera la Palabra central de la lectura.

 

5. La oración de los fieles

Debe expresarse en petición aquello sobre lo cual hemos trabajado durante la Misa. Debe ser corta.

La respuesta debe ser acorde con el tema que se ha desarrollado. Debe ser muy bien leída, de otro modo pierde su riqueza.

En este momento, para hacer más gráfica la petición de los chicos, estos pueden elevar pancartas con la frase central de la petición, o con dibujos alusivos, que en el momento en que el sacerdote realiza la oración conclusiva, son elevados más altos y al terminar se colocarán al pie del altar.

Las peticiones y los carteles deben ser elaborados por los catequistas junto con los chicos, porque si los realizan solo los catequistas, es un aniñamiento de intenciones de adultos.

 

6. La procesión de Ofrendas

Puede realizarse de manera simple o acompañada de algún elemento que exprese el objetivo fundamental de la celebración.

Esta debe ser realizada con mucho respeto y despacio, porque no es solamente llevar las cosas al altar, sino ofrecer aquello que por la acción de Dios serán el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

Los chicos que las llevan en ese momento representan a toda la Comunidad.

 

7. Post-Comunión

Puede inventarse una oración con relación al tema de la Misa, en la cual, junto con los chicos, le damos gracias a Dios.

Esta oración ayuda nuevamente a poner a los chicos en el clima de la celebración si es que se han dispersado durante la Comunión.

 

8. Cantos

En lo posible, deben seleccionarse los cantos en relación con el tema de la Misa. También se debe elegir la antífona para el Aleluya y si la hubiese, la respuesta cantada a la oración de los fieles.

El canto debe ser motivado continuamente para que no decaiga durante la celebración.

 

9. Guión
Recién después de haber elaborado estos elementos se puede confeccionar el guión. Su función primordial es unir todos los elementos de la celebración y ayudar a los chicos a que puedan participar más activamente.

No es un verso a recitar o una lectura más, sino una palabra que acompaña y clarifica. Su función es mantener viva la atención y la participación de los chicos.

 

10. Ministerios
El grupo que prepara la Misa debe elegir los lectores y ensayar con ellos varias veces, tanto con los que proclaman la Palabra de Dios como con los que hacen las peticiones u otra oración.

El grupo deberá elegir a aquellos que llevarán las ofrendas y los que harán la colecta, indicando a cada uno el lugar por donde deben ir y regresar, así como el momento.

También prepararán junto con el grupo de catecúmenos, los elementos necesarios para la celebración de la Misa: Cáliz, Patena, Misal, Leccionario, etc…

Todo servicio que se presta en la Misa debe llevarnos a un contacto más profundo con el Señor y no ser motivo de dispersión, ni para los catequistas ni para los chicos. Cada uno debe alabar a Dios desde la función que le toque realizar.

 

El Animador Litúrgico/Animador en la Fe
Muchas veces en el trabajo con chicos, sobre todo en las celebraciones nos cuesta que los chicos participen.

Y en las Misas con chicos hay momentos, si bien el clima de fiesta envuelve la asamblea que formamos todos los cristianos en torno a Jesús, en que los chicos se dispersan.

Se escucha muchas veces decir a los catequistas dirigentes: “A pesar que les decimos que participen, que canten, etc…igual se distraen”.

Por ahí encontramos quizás una primera pista… “No tenemos que decirles a los chicos que celebren; tenemos que celebrar con ellos”.

Si bien es cierto que muchas veces encontramos motivos para la dispersión: que el altar está lejos, que no se escucha bien, que pasó un chico al baño, que se fue en banda el reclinatorio de la primera hilera de bancos, que hay gente que llega tarde, etc… sin embargo las dificultades son una ocasión para desarrollar nuestra creatividad.

Pensemos un poco… ¿Cómo hacía Jesús para hablarle a tanta gente reunida y que no se perdiera nada? En la Palestina de su época no había equipos de sonido ni pantallas gigantes y sin embargo su mensaje llegaba.

Utilizaban un método frecuente que era el de la repetición en cadena. Los que estaban en primera línea iban repitiendo lo que escuchaban, y así los de la segunda y la tercera haciendo un gran eco que llegaba hasta el último.

Con esto te damos una segunda pista: “Tenemos que ser el eco de lo que sucede en el altar”.

En definitiva se trata de que cada catequista, cada dirigente, cada adulto que participa junto a los chicos de la Misa se transforme en un “Animador litúrgico”.

Empecemos por el principio y vamos al diccionario:

Animador: Aquel que anima, alienta, excita, da fuerza, vigor, movimiento, alegría y vida. (Larrouse)

Veamos algunos sinónimos que hacen más comprensible la animación.

  • incitar
  • profundizar
  • invitar
  • entusiasmar
  • ilusionar
  • fomentar
  • apoyar
  • confortar
  • inducir
  • estimular
  • enfervorizar
  • exaltar
  • alentar
  • mover
  • aplicar

El animador es aquel que pone “ánima”, pone alma, pone espíritu, y al poner el espíritu, da vida.

Animador litúrgico es aquel que le da movimiento y vida a la celebración litúrgica.

Animador litúrgico es una persona que cohesiona, impulsa y ayuda a una comunidad a celebrar.

El animador litúrgico es el que ayuda a constituir la asamblea.

El animador litúrgico es el que dirige la atención del pueblo que celebra al misterio celebrado.

Para ser animador litúrgico hace falta:

  • Vivir la celebración de la Misa en la alabanza a Dios por el regalo de Jesús, que por la fuerza del Espíritu Santo se hace presente entre nosotros.
  • Tener un corazón de servidor, dispuesto a celebrar sirviendo.
  • No tener miedo ni vergüenza de manifestar con gestos el amor a Jesucristo, hijo de Dios y Nuestro Salvador.
  • Conocer bien el sentido de los distintos momentos de la celebración para poder vivirlos.
  • Hacer silencio para poder escuchar con atención y dejar escuchar, rumiando y guardando como María la Palabra en el corazón.
  • Estar atentos a todo lo que pasa en cada momento. Nosotros conocemos mejor que los chicos las distintas partes de la misa y el clima sugerido para cada uno de ellos.
  • Participar activamente con la voz y con el cuerpo, estimulando a la participación no con la orden sino con el ejemplo.
  • Colocarse en el centro de un grupo de chicos para ser punto de referencia directa a modo de eje, siendo eco de todas las consignas que se dan realizándolas e invitando a vivirlas.
  • No ser nosotros los primeros que fomentamos la charla, las corridas, el barullo, el permanente movimiento, etc.
  • Aprender los cantos, cantarlos e invitar a cantarlos.

A todas estas pistas le podéis agregar todas aquellas que en el contacto con tu grupo descubras importantes.

Colocarse en el centro de un grupo de chicos para ser punto de referencia directa a modo de eje, siendo eco de todas las consignas que se dan realizándolas e invitando a vivirlas.

 

Predicar a los chicos

“No hay mayor daño en la cristiandad que descuidar a los chicos” (Lutero)

Decálogo de la predicación a los chicos en las celebraciones:

  • La predicación a los chicos no es una lección sino un acercamiento a la palabra viva de Dios para provocar en ellos una experiencia espiritual.
  • La predicación a los chicos está marcada por la ley del dialogo, del mismo modo que Jesús entraba en dialogo con la vida de los que lo escuchaban.
  • La predicación a los chicos debe realizarse con mucha alegría, bastante optimismo y un toque de humor en una atmósfera comunicativa.
  • La predicación a los chicos debe animar, anunciar, invitar, entusiasmar evitando moralizar constantemente.
  • La predicación a los chicos debe tener en cuenta su vocabulario corriente, no hablándole con palabras aniñadas o diminutivos, ni tampoco como a universitarios.
  • La predicación a los chicos debe contener elementos de su realidad: sus sentimientos, actitudes, lugares, intereses, opciones, gustos, nombres, juegos y códigos.
  • La predicación a los chicos debe partir de su experiencia vital, para que iluminada por la Palabra de Dios y la vida de la Iglesia, vuelva a ellos transformada.
  • La predicación a los chicos tiene que preferir siempre lo concreto a lo abstracto, el verbo al sustantivo, el tiempo perfecto al imperfecto, el lenguaje directo al indirecto.
  • La predicación a los chicos debe establecer el lazo de unión entre la Palabra y la Eucaristía.
  • La predicación a los chicos debe comunicarles toda la alegría que hay en la fe y el amor a Cristo Jesús.

Vía La tienda del encuentro