Olave Baden-Powell fue una mujer que amó y se preocupó por millones de persones.

Y, a cambio, fue amada y cuidada por millones de personas.

Dirigió enérgicamente un movimiento que ahora incluye cerca de 8 millones de guías.

Fue radicalmente desinteresada, siempre pensando en el otro, siempre pensando en el modo de servir a las personas que la rodeaban.

Creía que la “felicidad no proviene de lo que poseemos, sino de lo que podemos compartir”.

Dicen que una de las características más sobresalientes era su sonrisa, contagiosa.

La gente no se podría resistir a responder igual ante sus brillantes ojos y su sonrisa de oreja a oreja.

 

Nació en Stubbing Court, Inglaterra, el 22 de febrero de 1.889.

De niña siempre fue muy activa: tocaba el violín, montaba a caballo, quería y cuidaba a los animales y a la naturaleza.

Con 9 años se fue a vivir a Londres, pero la vida de la ciudad y la falta de contacto con la naturaleza hicieron que su ánimo decayera y enfermó.

Por esta razón volvieron a Peyton Place, donde volvió a disfrutar del campo y de los animales.

 

En 1912, camino a Jamaica, conoció a Baden-Powell, de quien se enamoró.

Se casaron el 30 de octubre del mismo año.

Y así empezó también su participación en el movimiento scout y más adelante en el guidismo.

Robert y Olave tuvieron tres hijos, con los que poco después de la IIGM se fueron a vivir a Pax Hill.

En 1.937 se fueron a vivir a Nyerie, Kenia, en el que se quedó hasta que murió su esposo.

 

Fue Comisionada Regional de las Muchachas Guías en 1.916; Jefe Guía de Inglaterra en 1.918 y en 1.930fue elegida Jefe Guía Mundial.

Contribuyó grandemente al desarrollo de los movimientos de guías y muchachas scouts, visitando durante su vida hasta 111 países.

Vía siemprescout.org

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