Un barco navega por un mar a veces removido, otras bajo tormenta, en calma…

En cada situación, el capitán tiene que saber manejar el timón y guiar a la tripulación, que trabaja bajo un mismo objetivo: que el barco no se hunda y pueda llegar a puerto.

Y para este objetivo, la inteligencia emocional del capitán juega un papel fundamental.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La emoción (‘e-motio’) es lo que nos mueve, el impulso que nos mueve a la acción; sin emoción no hay acción.

La inteligencia (‘inter legere’) es el saber leer y escoger entre dos o más opciones.

Ser inteligente significa saber elegir, no grandes decisiones, sino la decisión buena.

Por tanto, una persona inteligente emocionalmente es aquella que sabe leer, escuchar y gestionar las emociones.

Un capitán, un líder, tiene que saber navegar en un mar desconcertante, desconocido e infinito.

Tiene que saber navegar entre las emociones, tanto las suyas como las ajenas.

Tenemos que ser conscientes de que las emociones nos pueden traicionar y no dejarnos ser objetivos para tomar decisiones.

Ante un “y ahora, ¿qué hago?”, el capitán del barco tiene que ser capaz de no dejarse condicionar por las emociones.

Un buen líder tiene que sentir primer, echar un paso atrás, mirar con perspectiva, controlar el primer impulso.

La observación da estabilidad y permite decidir.

¿Consciencia emocional, pues?

Esto es la brújula que el capitán no puede perder jamás.

Todo el equipo de trabajo tiene que tener su mapa de navegación, es decir, su cultura organizativa.

Todos los miembros tienen que tener consciencia emocional de sí mismo y de todos los integrantes del equipo.

Vamos, entenderse, ponerse de acuerdo para que todas las partes salgan ganando.

Debemos aprender que, en vez de reaccionar, tenemos que responder; en vez de rechazar, entender.

Hay que apostar por la suma de experiencias.

La ecuación que hay que tener en mente es “Valor profesional (conocimiento+experiencia) x Actitud”.

La actitud potencia el conocimiento y la experiencia.

Saber navegar entre nuestros estados emocionales y saber gestionar las emociones nos permite ser, hacer, conseguir.

¿Cómo podemos reconocer a un líder emocionalmente inteligente?

Estas son las ocho características:

  1. Se interesa por las otras personas.
  2. Es consciente de sí mismo: ¿cómo estoy yo y que influencias tiene esto en los demás?
  3. Sabe prestar atención, capacidad de concentración.
  4. Sabe decir ‘no’ a él mismo y a los demás, sabe ponerse límites.
  5. Sabe perfectamente qué le gusta y qué no le gusta a su equipo.
  6. Escucha y confía en su primera intuición.
  7. Sabe calmar y animar a los demás.
  8. Practica el optimismo activo: “¡Ponte en marcha!”.

Vía xarxanet.org