La Luz de la Paz de Belén es un símbolo representado en una vela que se enciende cada año en la cueva en la que nació Jesús y que los niños, jóvenes y voluntarios de Scouts MSC repartirán por toda España. Este año, la recogida de la luz ha sido más complicada dado el conflicto bélico y la dificultad de viajar con la luz encendida desde Belén hasta la frontera con Jordania. La Luz de la Paz es un emblema del trabajo por el diálogo y la resolución de conflictos -en el marco de los Derechos Humanos y el ODS 16- que centra los objetivos educativos que los scouts realizan a través de proyectos y programas con niñas, niños y jóvenes. “El Movimiento Scout es una escuela de ciudadanía donde educamos a la infancia y a la juventud para que se conviertan en trabajadores activos por la paz”, explica el presidente de Scouts MSC, Santiago Ruiz. El lema de este año «LUZ PARA ILUMINAR LAS NACIONES»; invita a la reflexión profunda sobre nuestro papel como agentes de paz y de concordia en los tiempos actuales. La luz llega también para iluminar nuestros hogares y cada camino que las y los scouts realizamos en favor de la paz.

El camino de la Luz

Cada año una niña o niño austriaco recoge la Luz en la cueva del Nacimiento de Jesúsen Belén, Cisjordania, una de las zonas más conflictivas del planeta. Así se viene haciendo desde 1986. De ahí parte en avión a Viena, punto al que acuden cientos de scouts europeos. Ellas y ellos son los encargados de llevar la Luz y trasladar su mensaje por sus respectivos países, generando una red de cooperación y educación por la paz, pilar en el que se basa el escultismo.

Un grupo de ocho personas han acudido a la Iglesia Católica Litz para recoger la Luz, para luego llevarla a la Catedral de Murcia. Desde donde se repartió a delegaciones venidas de toda España. Los 25.000 miembros de Scouts MSC (Movimiento Scout Católico) distribuirán la Luz de la Paz de Belén en sus respectivas parroquias, así como en comedores sociales, prisiones, hogares, hospitales, residencias de ancianos, y diversas asociaciones y entidades de pueblos y ciudades de sus respectivas, ciudades y pueblos. Extender la llama encendida de la LPB para tener presente, ahora más que nunca, la necesidad de trabajar por la paz y la justicia.