Alejandro es director de un refugio para migrantes en Ciudad Ixtepec, estado de Oaxaca, que se creo para ofrecer asistencia humanitaria a las personas migrantes que necesitan un lugar donde descansar y recuperarse del viaje.

Alejandro Solalinde ha viajado en la red de trenes de mercancías que utilizan los migrantes en México, porque afirma que era la única manera de conocer los horrores a los que se enfrentan en su viaje a Estados Unidos.

Es coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano.

El 26 de febrero de 2007 creó el refugio para migrantes de Ciudad Ixtepec “Hermanos en el Camino”, cerca de las vías de ferrocarril por las que viajan las personas procedentes de Centroamérica. Más de 400 migrantes durmieron en el refugio la primera noche, y el flujo de personas ha sido constante desde entonces.

Esta muestra de solidaridad con las personas migrantes ha provocado ataques y hostigamiento por parte de miembros xenófobos de comunidades locales, alentados a menudo por bandas de delincuentes y autoridades locales.

Un ejemplo de las intimidaciones que sufre el Padre Solalinde ocurrió el 24 de junio de 2008, cuando un grupo de unos 50 residentes de Ciudad Ixtepec, encabezado por el alcalde y 14 policías municipales, irrumpieron en su albergue.

Amenazaron con prender fuego al edificio si no se cerraba en un plazo de 48 horas.

A pesar de todo él y otros voluntarios continúan su trabajo de prestar asistencia a los migrantes.

¡Apóyales! Pide que el Secretario de Gobernación de México proporcione al padre Solalinde y a su equipo del albergue para migrantes de Ciudad Ixtepec medidas de protección que les permitan realizar su trabajo con las personas migrantes sin temor a represalias.

Puedes apoyar la campaña que está desarrollando Amnistía Internacional

Imagen Martha Izquierdo