¿No podemos hacer nada por los niños y niñas víctimas del acoso escolar? ¿Tenemos que dejar que sufran? Díaz Aguado, Catedrática de Psicología, señala en el `Laberinto de la violencia´ que el acoso escolar se trata de un fenómeno tan habitual en la cultura escolar que todos los alumnos tendrán contacto con él a lo largo de su vida académica bien como víctimas, agresores o testigos.

Tina R. Bernardo, psicóloga, afirma que si bien siempre ha sucedido, “ahora se ha desfasado la situación con las nuevas tecnologías. Con internet es facilísimo y anónimo”.

Fuensanta Cerezo, profesora de Psicología de la Universidad de Murcia se pregunta en ¿Qué es y qué no es bulliyng? “si la experiencia nos permite comprobar que la violencia interpersonal entre los escolares es un hecho y que solo en contadas ocasiones alcanza cotas de gravedad, ¿no será una forma de interacción común y por tanto aceptable?, ¿no estaremos tratando de dar una dimensión sensacionalista a algo cotidiano?”

A esto se contesta que nos ayudará a tomar conciencia de la dimensión de problema si pensamos que “las situaciones de violencia entre los escolares van mas allá de los episodios concretos de agresión y victimización. Cuando un sujeto recibe las agresiones de otro de manera sistemática y llega a ser su víctima habitual llega a percibir que su todo su entorno se vuelve contra él”.

¿Qué hacemos entonces? ¿Qué pueden hacer Ana, Jesús o Esther en este macabro juego en el que tienen el rol de víctimas? Ninguno de ellos utiliza el nombre que figura en su documento nacional de identidad, ninguno quiere identificarse, les sigue comiendo la rabia y la ira ante aquellos que los humillaron y los que se rieron por una necesidad de pertenecer al grupo.

El bullying es una variante de violencia escolar caracterizada por un comportamiento repetitivo de hostigamiento e intimidación que trae consigo el aislamiento y la exclusión social de quien lo padece. Nora Rodriguez, pedagoga y autora de “Guerra en las aulas” apunta que “tanto los bullies como los testigos mudos forman parte de un mismo circuito de miedo y necesidad”.

“Romper con la impunidad”

Es lo que exige el Informe Cisneros X que en 2007 llevaron a cabo los especialistas en acoso escolar Iñaki Piñuel y Araceli Oñate, del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo.

Para realizar el informe se entrevistó a 25.000 niños de entre 7 y 17 años de 14 comunidades autónomas. Las conclusiones fueron alarmantes: uno de cada cuatro niños españoles sufre acoso y 500.000 lo padecen de forma intensa.

Además de cada 100 alumnos entre 12 y 16 años, el 75% ha sido testigo de algún acto de violencia escolar; el 15% ha sido víctima y de éstas, ocho de cada diez ha sufrido maltrato emocional.

En el caso de la violencia escolar en general, tanto las víctimas como los agresores suelen ser chicos, algo que no ocurre con el acoso, en que la mayor parte de las víctimas son chicas.

Piñuel en una entrevista al magazine Kindsein afirma que ante los fenómenos violentos se practica el Síndrome de Negación Institucional, “se distorsiona la comunicación, se dice que son conflictos y no violencia”.

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La imagen es de Carlos Aguilera en Flickr