¿Des de cuándo eres jefa del Grupo Scout Encuentro?

Soy jefa del grupo desde Septiembre de 2011, pero llevo formando parte del kraal unos cuantos años.

¿Has estado en otro grupo?

Sí. Yo no soy de Madrid, me vine a vivir aquí cuando empecé la carrera.

Desde que era lobata he formado parte del grupo Scout Sayela de Burgos. De él guardo momentos increíbles y gran parte de lo que soy se lo debo a él.

Formar parte de este grupo tiene un valor añadido, porque además de educar en valores scout, hacéis una gran tarea en el barrio y, por extensión, en la sociedad, ¿eres consciente de ello? ¿Cómo os sentís, el kraal?

Hacemos escultismo como cualquier otro grupo, da igual el lugar donde nos encontremos. Ello implica dejar el mundo en mejores condiciones de cómo lo encontramos y en eso dedicamos cuerpo y alma.

Obviamente, la situación es muy distinta pero el fin es siempre el mismo. Simplemente, nos encontramos con dificultades que otros grupos no tienen, o sienten en menor medida.

Como kraal, intentamos siempre primar la felicidad e integridad del niño mientras le educamos en el ser scout.

A veces es una tarea difícil; nos encontramos con situaciones familiares y del barrio que nos sobrepasan, nos chocan y nos afectan.

Pero intentamos siempre formarnos, respirar hondo y darle al niño y a su familia la solución que necesitan.

Casi siempre, la sensación final suele ser muy satisfactoria.

¿Cuesta encontrar responsables que se quieran sumar a este proyecto?

Cuesta encontrar responsables, en general. De hecho, creo que la realidad del Encuentro podría hacerlo más atrayente.

Tiramos mucho de amigos, novios, familiares y antiguos miembros del grupo.

También hemos tenido gente que ha hecho las prácticas de monitor y luego ha terminado quedándose… hay un poco de todo.

Eso sí, la rotación de los niños es alta, muchos no se quedan en el barrio, se mudan, se vuelven a su país de origen… eso también influye mucho a la hora de conseguir que el joven acabe su etapa scout completa y luego decida quedarse a educar a nuevos miembros.

¿Qué tal es la implicación de los padres y la relación con ellos?

Es difícil. Tenemos familias muy distintas y con realidades muy dispares.

Tenemos niños que viven en casas de acogida, niños con familias muy desestructuradas, niños que viven con abuelos… pero casi todos ellos tienen una vida muy complicada, distinta.

Muchos de ellos tienen que trabajar mucho o con horarios muy peculiares. Todo ello dificulta una relación fluida, aunque lo intentamos por todos los medios.

Intentamos, al menos una vez al año, reunirnos individualmente con cada uno de ellos y después… pues a través de circulares en papel, el uso de internet no es nada frecuente, no se dispone de él en casa.

Al final, los avisos importantes y las comunicaciones terminan siendo por teléfono. El problema… en ramas con más de 20 niños puedes estar, fácilmente, 2 horas hablando por teléfono.

¿Y la respuesta de los niños? ¿Son conscientes que parte de su material proviene de otros scout?

Son conscientes de que el material es de todos y que debe ser cuidado mucho más que si fuera suyo. El material no es de cada joven sino del grupo scout.

Antes de una acampada o campamento se organiza el día del “reparto de material” donde, por orden de llegada se va repartiendo todo lo que tenemos hasta agotar existencias.

Una vez acabada la actividad, la familia lo recoge, lo lava y lo devuelve al grupo.

¿Cómo funciona la financiación del grupo?

Tenemos una cuota mensual pero no es obligatoria.

A día de hoy, en torno al 85% de las familias no pueden pagar la cuota.

Eso sí, todo chaval que quiera ser miembro del grupo tiene que pagar algo, aunque sea un precio simbólico.

Entendemos que así también hacemos ver el esfuerzo que nos cuesta sacar las actividades adelante.

Las familias tienen una reunión con tesorería a principio de curso y se fijan conjuntamente “unos objetivos económicos” que se cumplirán durante el año.

Con esta aportación no podemos cubrir todas las actividades que hacemos y dada la situación económica global esto cada vez nos supone más problemas. Intentamos apañarnos con lo que tenemos.

Los campamentos… los sacamos adelante gracias a varias fuentes. La verdad es que Scouts de Madrid siempre lo ha tenido muy en cuenta, estamos muy agradecidos.

Un año, nos fuimos de campamento de verano gracias a donaciones privadas de amigos, conocidos… Con lo que teníamos “ahorrado”, los números no nos cuadraban.

¿Cómo es la convivencia en el barrio? ¿os conocen, los vecinos?

La mayoría de la gente del kraal no vive en el barrio y esto dificulta un poco la presencia continua. Pero la verdad es que tras 7 años, ya nos conocen bastante.

Por supuesto, la gente de la parroquia sabe perfectamente quiénes somos y cuenta con nosotros para todas las actividades. Colaboramos bastante con la parroquia.

Estamos muy contentos de estar metidos en la comunidad del Encuentro. De hecho, hay ceremonias del grupo en las que se requiere que toda la Comunidad esté presente.

Es muy importante que el niño sepa que formar parte del Grupo Scout Encuentro implica algo más que formar parte de un grupo scout.

¿Nos explicas alguna anécdota divertida o interesante?

Una anécdota divertida les ocurrió el año pasado a los lobatos. Estaban haciendo noche en un pueblo de campamento volante y la gente del pueblo les recomendó que no cogieran un camino (que consideraban peligroso) y que fueran por otro alternativo.

Los viejos lobos avisaron al resto de ramas del cambio de planes y, a su vez, los rangers, que estaban en el pueblo de al lado con la Guardia Civil, se lo comentaron a estos.

Al día siguiente, justo antes de reanudar el camino, la Guardia Civil se presentó en moto en el lugar donde estaban haciendo noche los lobatos.

Los niños se quedaron atónitos al ver como un “señor enorme y vestido de militar” se quitaba el casco de la moto y preguntaba “quién de todos ellos era Akela”.

Habían marcado todo el camino que los lobatos pensaban coger con cintas de color amarillo y les abrieron camino en la moto.

Así que lo que se planteaba como una marcha difícil se convirtió en un juego de pistas de lo más divertido.

Otra anécdota interesante… al principio los responsables se impresionaban muchísimo de que nunca sobrara nada de comida. Todo el mundo quiere repetir.

Como muchas veces, la comida para repetir (o tripitir…) no llega para todos, se inventó la técnica del concurso scout: se lanzan preguntas scout y el que la acierta, tiene derecho a algo más para comer. Ahora esto se ha convertido en una auténtica tradición…

¿Cómo ves el futuro y cómo te lo planteas?

La verdad, siendo sincera, el futuro es bastante incierto.

Nunca hemos sido un grupo con una proyección de futuro muy establecida y creo que han quedado claras las circunstancias que lo dificultan.

Pero eso no quiere decir que no le pongamos toda la ilusión del mundo. El proyecto es difícil, pero factible y habrá que hacer todo lo posible porque perdure.

Creo que el kraal tiene muy claro eso de…”que por nosotros no quede, aunque nos cueste trabajo”

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