El grupo scout Lykos de Noáin está a punto de iniciar el curso numero 25, los mismos años que Pedro Elizari Flamarique, de 33, ha estado vinculado a este colectivo perteneciente a los scout católicos de Navarra y que surgió de la mano del sacerdote José Mª Aicua.

Desde 1986 Lykos ha formado a decenas de niños y jóvenes del valle de Elorz y de la cendea de Galar y ahora pretenden preparar con veteranos monitores y miembros actos que recuerden la trayectoria de dos décadas y media y que miren hacia adelante. Elizari, que trabaja como técnico de mantenimiento, tras completar su formación por los diferentes escalafones scout llegó a ser encargado de formación de los monitores. Ahora está preparando el relevo a Rubén Arizcuren, pero como miembro más veterano todavía tiene mucho que decir en la puesta en marcha del nuevo curso. El lunes trabajaba con otros monitores más jóvenes recibiendo a futuros miembros en un despacho con recuerdos de otros grupos scouts, cuadros con mensajes cristianos y pacifistas, como el conocido “No a la guerra”.

Desde fuera podrían asociarse los scout a algo del pasado. ¿Es así?
Nosotros pertenecemos al colectivo scout de Navarra junto a otros diez grupos de Pamplona, Tafalla, Marcilla y Villava.

¿Y qué encontrarán los jóvenes y niños que ahora se inscriban en el grupo?
Es un grupo de educación en tiempo libre que transmite valores cristianos y los valores scouts. Se trata de organizar actividades y campamentos, juegos para los más pequeños y otros trabajos de colaboración para más mayores o de formar un proyecto de vida; de inculcar valores que enfoquen tu vida.

Están ligados a la iglesia. Al menos aquí en Noáin se reúnen en la parroquia. ¿Cuál es la relación?

Somos parte de los Scout Católicos de Navarra y como tal de Euskal Herria y de España. Al final, la relación con la parroquia depende mucho del párroco. Aquí en Noáin participamos activamente en la parroquia, colaboramos en la semana de la solidaridad, en la eucaristía infantil, también en actividades conjuntas con la catequesis. Nos dedicamos a educar en valores cristianos en el tiempo libre.

Por lo general trabajan con niños. ¿De qué edades?

La formación va de los 8 a los 18 años y luego tienen la opción de ser monitor o de colaborar organizando cosas. Lo más habitual es que la gente siga vinculada no tanto al día a día como a los campamentos u otras actividades, pero aquí hemos tenido una trayectoria fija. Se dividen por grupos de edades. De 8 a 10 años son lobatos, de 11 años preranger, de 12 a 14 rangeer, de 14 a 16 pioneros y de 17 a 18 ruta. Los mayores reflexionan, hablan y los pequeños hacen más juegos.

¿Cuántos son en Noáin?
Son unos 130 chavales y 16 monitores. Al principio son grupos más grandes, que van bajando conforme cumplen años.

Habrá pocos que, como usted, sigan vinculados 25 años al grupo. ¿Cuándo entró?

Fui chaval, entré con 8 y tengo 25.

¿Qué le lleva a seguir en este mundo?

Creo en la forma de vida que propongo a los chavales y me gusta hacer cosas por los demás. Y, sobre todo, sigo con ganas. Con altibajos, como todos, pero al final es tanto lo que te dan los chavales que compensa la dedicación que exige. Supone que ahora que trabajas tienes que reservar vacaciones para los campamentos, pero lo que recibes te compensa.

¿Y cuáles son esos valores scout que defienden?

Los valores scout son los valores cristianos, que al final son los valores humanos. Enseñamos valores humanos desde el punto de vista de los valores de Jesús: compartir, la igualdad, la generosidad, el amor a la naturaleza en tanto que es obra de Dios, tratar a todos por igual… Tenemos unas ideas y valores que transmitir a los chavales, según su edad, que van desde el compartir a la igualdad.

¿Y qué tal encajan en esta sociedad de la crisis y de los indignados?

Somos un grupo político apartidista que ante las injusticias reacciona. De todas formas, movimientos como los indignados, que en algún caso podemos apoyar, están al margen del grupo.

Vía: Diario de Navarra