Contaba Eduardo Galeano que el derecho a soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948, pero que si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

El derecho a soñar como el derecho a la lectura tampoco se especifica en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Y sin embargo, de él se alimentan todos y cada uno de sus apartados. El derecho a un nombre propio, el derecho a una vida digna, a la identidad, a expresar la opinión y a ser escuchado, el derecho a la libertad de expresión, a la libertad de opinión y creencia, el derecho a participar…¿ qué sería de los derechos sin la lectura?, ¿qué sería de todos nosotros si haber leído nunca un libro?

Cada marcapáginas, marca una oportunidad
Este año han sido Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Andrés Neuman los autores que han prestado sus palabras. Palabras que se suman a las que el pasado año nos ofrecían José Luis Sampedro, Maruja Torres, Carmen Posadas, Rosa Montero, Rosa Regás, Soledad Puértolas o Juan José Millas.

Todos han querido colaborar con la iniciativa de Save the Children, “Cada Marcapáginas, Marca una Oportunidad”, para fomentar el amor a la lectura y los valores solidarios entre alumnos y alumnas de centros educativos de toda España.

A través de la elaboración de marcapáginas con textos de estos autores y del trabajo previo en clase, los alumnos conocerán mejor la situación de la infancia en los países empobrecidos y la importancia de la lectura y la educación, solidarizándose con los niños que no tiene acceso a ella.

Este año participan 541 centros educativos, que reciben de manera gratuita una guía didáctica elaborada por Save the Children con propuestas de trabajo en el aula sobre el derecho a la educación y la situación de indefensión que viven millones de niños y niñas en el mundo.

También reciben hojas recortables con marcapáginas con el texto y la firma de los escritores, para que los alumnos puedan decorarlos a su gusto, con dibujos, poesías, collages, etc.

Una vez realizados, los niños pueden repartirlos entre sus familiares y amigos, convirtiéndose en agentes activos del derecho universal a la educación.

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