Antoni Fullana (Ciutadella, 1952) ha estado ligado al movimiento scout de Menorca desde su juventud, cuando entró a formar parte del agrupament  Federico Pareja de Ciutadella. Ha sido consiliario, es decir el promotor de la educación en la fe, de numerosos grupos de Ciutadella, Ferreries, Es Migjorn, Maó y Es Castell e incluso ocupó el cargo de consiliario nacional durante seis años, esfuerzo que ahora se le reconoce con la distinción. Rector de la iglesia de Sant Francesc de Maó, ahora es también consiliario del Agrupament Escolta Tramuntana.En la última asamblea Miembro de Honor de Scouts MSC. En esta entrevista nos explica sus emociones y vivencias tras haber recibido la distinción.


¿Qué supone para usted el nombramiento de Miembro de Honor del Movimiento Scout Católico de España?

Es un título honorífico que se entrega a los que han destacado y en mi caso han valorado el trabajo que realicé durante los seis años que fui consiliario nacional y mi larga dedicación al movimiento escolta.


¿Qué le aportó ese cargo de consiliario nacional?

Me permitió viajar por toda España y tener una visión más amplia del movimiento y de las distintas maneras de hacer escoltisme. Vi que había personas lo suficientemente ilusionadas en un proyecto que hoy en día todavía tiene sentido.


Y con esta perspectiva general, ¿cómo ve el movimiento scout en Menorca?

Menorca padece lo mismo que todo el movimiento de asociaciones juveniles: faltan personas comprometidas. Algunos agrupaments mantienen el trabajo y el cupo de afiliados, algunos están llenos y en otros faltan monitores porque muchos jóvenes se van a estudiar fuera de la Isla. Hay que valorar el trabajo de los escoltes porque tiene mucho que decir hoy en día. Educa en la austeridad frente al consumismo de la sociedad y transmite los valores de la ley escolta que están plenamente en vigor.


¿Hasta qué punto es todavía importante la fe para los ‘caps’ de los grupos?

El escoltisme católico tiene plena orientación. Cuando un cap se compromete sabe a dónde va y lo escoge libremente. Sabe que hay un estilo y acepta la fe. Este es uno de los ejes que más cuesta por el momento actual que vivimos, con una sociedad más enfocada a la laicidad, pero nuestra orientación es clara.


¿Cómo se vive esta fe dentro del movimiento?

No es un movimiento catequístico, sino que se trata de transmitir Jesús en hechos. Vivir en el estilo de la fe de Jesús y reflejar esto en la vida. Es decir, se trata de pensar cómo actuaría y qué haría él hoy en día.

Por Laura P. Sales. Podéis seguir leyendo la entrevista en Última Hora Menorca.