Estos jóvenes palestinos permanecerán en la capital aragonesa hasta el próximo martes, 11 de agosto, con el objetivo de que conozcan otra realidad.

El director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Sauras, explicó en rueda de prensa que se trata de una experiencia de “comunicación, encuentro y diálogo de personas que no lo tienen nada fácil en su país”.

Sauras indicó que la organización lleva diez años trabajando con Cáritas de Jerusalén, a través de un “contacto estrecho para desarrollar proyectos sanitarios, educativos y de empleo, contando siempre con el apoyo del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza”.

El director de Cáritas-Zaragoza aseguró que, especialmente en Palestina, es necesaria “una autoridad política mundial que haga posible el desarrollo de los pueblos”, y añadió que “hay que poner un empeño importante en contribuir al desarrollo de la zona”.

Sauras apuntó que la organización realiza jornadas de oración en el Monasterio del Santo Sepulcro, así como numerosos proyectos de cooperación para “hacer todo lo que esté en nuestras manos por colaborar con el pueblo palestino”.

Por su parte, la responsable de la Unidad de Pioneros Scouts d’Aragón-MSC en Villamayor, Laura Sacacia, remarcó que “llevamos todo el año trabajando para sacar este proyecto adelante”, y agregó que este proyecto internacional, que lleva desarrollándose seis años, “es una iniciativa que se lleva con esfuerzo y alegría”.

Los jóvenes, procedentes del pueblo palestino de Aboud, han visitado ya el Monasterio de Piedra, Villamayor, la Basílica del Pilar, así como otros monumentos y edificios emblemáticos de Zaragoza.

La responsable de los Scouts en Villamayor destacó que, “respecto a otros años, la principal diferencia que se percibe en los jóvenes palestinos es la tranquilidad con la que vienen ahora”.

El responsable de grupo Scouts d’Aboud, Imad Yaqoup, expresó su agradecimiento a Cáritas, la organización del campamento, y, sobre todo a las familias, que “nos transmiten amor, y nos hacen sentir como un miembro más de la familia”.

Imad Yaqoup aseguró que este año la experiencia le está gustando más que en anteriores ocasiones, y confesó su deseo de que este proyecto siga adelante durante muchos años más.

Además, explicó que, a nivel general, “nos sentimos muy identificados con los hijos de las familias aragonesas, aunque a nivel personal existan muchas diferencias”.

Las familias de acogida, por su parte, afirmaron que se trata de una experiencia “muy gratificante, ya que por un lado ayudamos a los jóvenes palestinos y, por otro, nuestros hijos se dan cuenta de cómo se vive en Palestina”.

Vía Europa Press

Imagen: Rustystewart