Pablo, sacerdote, sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo. La película “La última cima”, que se estrena mañana en diferentes ciudades españolas, muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote en las personas con las que se cruza. Más info en www.laultimacima.com