¡No desesperéis! ¡Podéis hacerlo! ¡Sois los mejores! ¡Unos cracks! ¡Unos máquinas del estudio!

Plantaos delante de los apuntes con una buena actitud: tranquilidad, predisposición y optimismo.

Una vez hecho esto, organizaos vuestros días de estudio.

Organizar quiere decir repartir las horas y las materias de estudio y… ¡contemplar las horas de descanso!

Haceos un calendario orientativo e intentad cumplirlo.

Antes de atacar los libros tened en cuenta esta buena premisa: “divide y vencerás“.

Quizás sois invencibles con las mates y se os da fatal la filo: repartid el tiempo de estudio según vuestras habilidades y necesidades.

Tomaos un respiro de vez en cuando.

¡Ojo! Esto no significa saquear la nevera, que nos conocemos.

Significa, por ejemplo, leer los artículos de scouts.es, no dejar de pasar las horas semanales con vuestro grupo…

Y “no saquear la nevera” tampoco significa llegar el día del examen con 5 kilos menos.

Comer es importante, sobre todo alimentos que pueden ayudar a vuestra memoria y concentración, como el pescado azul o las nueces.

¡Y agua! Bebed mucha agua, especialmente si estáis a punto de convertiros en adictos del café, pues esta bebida nos deshidrata un montón.

Estirad las piernas de vez en cuando, moveos, el ejercicio es fundamental para no saturarse.

Y si podéis, haced un parón y salid a correr o a dar una vuelta en bici, bailar…

Y cuando llegue aquel momento en el que no podéis más, en el que los nervios os salen por todos los poros de la piel, en el que parece que tenéis agujas en la silla y no podéis estar más rato sentados, en el que se os están a punto de saltar las lágrimas…

Sonreíd.

Sí, sonreíd.

Así: 🙂

Es lo que hacemos los scouts ante las dificultadas, ¿o no?

 

Os esperan días de nervios y tensión, de muchas horas de estudio, de agobio, de estrés.

¡Don’t panic porque YES, You Can!

Quien la sigue la consigue y querer es poder.

Además, después os espera una buena recompensa: ¡CAM-PA-MEN-TOS!