Comenzando con Brownsea, el primer campamento scout en 1907, se sabe que dentro del programa de actividades se encontraba el pasar las veladas nocturnas junto al fuego, momentos que aprovechaba BP para contar historias de sus experiencias en la campañas de África e India, así como diversos cuentos tradicionales.

Algunas de estas historias fueron recogidas en “Escultismo para Muchachos” y otros de sus libros.

Así, por ejemplo, nos cuenta la historia de un muchacho que gracias a su capacidad de observación ayudó a encontrar a un criminal o la historia de superación de San Jorge y el dragón, entre otras.

A las muchas historias y frases para pensar dejadas en sus libros, se unen las cartas que dejó escritas antes de su muerte.

Cuatro cartas para cuatro destinatarios: los Scouts, las Guías, los educadores scout y al público en general.

El Último Mensaje de Baden Powell (así conocida la carta que dejó a los Scouts) es un texto inspirador que nos invita siempre que lo leemos a la reflexión.

Con el tiempo la propia vida del fundador del escultismo se ha convertido en un relato inspirador, en una especie de cuento que nos habla del potencial de nuestras vidas, que nunca es tarde para cambiar, deshacernos de lo malo y ponernos a dejar el mundo en mejores condiciones de cómo lo encontramos.

Vía Grupo Scout Águila