Siempre se ha dicho que ante un alud o avalanche de nieve, hay que nadar como si estuviéramos en el agua para salir de ella.

No obstante, hay expertos que discrepan con esta idea.

“Efectivamente, en los últimos años se ha descubierto que en ciertas partes de la avalancha si te pones a nadar es posible que en realidad te estés enterrando más profundo”, confirma el teniente Rivero, miembro del Grupo de Trabajo en Tecnologías Avanzadas para Rescate en Nieve, de la Universidad de Zaragoza.

“Una avalancha se comporta de tres maneras”, asegura.

“Al principio es una rotura de bloques de la que hay que intentar salir de manera oblicua.

Luego hay un movimiento turbulento y hay que intentar salir hacia uno de los laterales y rodando como un tonelete.

Y en la última parte lo importante es mantener una cámara de aire, usando la mochila si la llevamos, y la parte interior del codo.

Eso aumenta las posibilidades de supervivencia”.

El problema viene si hacemos el movimiento de nadar en el momento equivocado.

“Si en la parte final hacemos movimientos natatorios puede que estemos entrando más profundo de lo que nosotros quisiéramos.

La dificultad es que todo esto sucede en apenas 20 ó 30 segundos y es muy difícil identificar en qué parte de ese movimiento estás tú”.

En cualquier caso, el protocolo de actuación en caso de avalancha está muy claro.

Además de tratar de flotar y hacerse una cámara de aire, lo primero es deshacerse de los esquís y los bastones y todo aquello que nos pueda dejar anclados en la nieve.

“Lo que hay que intentar es mantenerte lo más suelto que puedas de todo aquello que luego te impediría salir”, incide Rivero.

“Imagina que te quedas a solo 20 cm y no te puedes mover porque tienes pillados los pies por todo lo largo de tu esquí”.

En cualquier caso, lo mejor es, siempre, la previsión (por aquello que dicen “mejor prevenir que curar”).

Así que si tenéis pensada una excursión a la nieve, como os sugeríamos en este artículo, tened en cuenta estos consejos:

  • A parte de estar al día de la previsión meteorológica, hay que revisar el riesgo de aludes en la zona, valorado del 1 al 5.
  • Evitad laderas de mucha pendiente porque presentan más riesgo.
  • Llevad con vosotros un detector en caso de avalanchas: ARVA (en francés, Appareil de Recherche de Victimes d’Avalanches).
  • En zonas de pendiente, caminad con tranquilidad, pues movimientos bruscos y ruidos fuertes pueden provocar un alud.

Vía La Información y sunrockice